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Hacer ruido sin pasarse: el código de respeto de la grada

A la grada se viene a animar, no a insultar. Cómo hacer ruido del bueno en el baloncesto de base, por qué el 'padre-mánager' no juega aquí, y el código Howler: respeto, intensidad, humor y equipo.

Hacer ruido sin pasarse: el código de respeto de la grada

A la grada se viene a hacer ruido — pero hay una línea. Animar no es insultar, y gritar fuerte no es gritar contra nadie. Lo tenemos escrito en el manifiesto: no venimos a gritar más fuerte, venimos a animar mejor. Y en el baloncesto de base, donde quienes juegan son criaturas, esa línea importa aún más.

Animar es empujar a los tuyos, no atacar a los otros

El trabajo de la grada es levantar a su equipo, no hundir al otro. El rival no es el enemigo: cero mal rollo fuera de la pista. Al árbitro no se le gana gritándole; a los tuyos sí, animándolos. Se puede ser intensísimo y, a la vez, limpio. De hecho, es la única intensidad que nos interesa.

El “padre-mánager” no juega aquí

Todos lo hemos visto: el adulto que convierte la grada en un canal de quejas —el árbitro, la entrenadora, los minutos de su hija— o que presiona a la jugadora como si aquello fuera una final de la NBA. Aquí eso no encaja. No somos el banquillo ni el cuerpo técnico; somos grada. Nuestro trabajo no es dirigir el partido: es arropar.

En los partidos de base, aún más

Recuerda algo sencillo: son niñas y niños aprendiendo. Lo oyen todo. Un error no se pita desde la grada; se tapa con un aplauso. Ni una sola: apretamos más cuando más lo necesitan, no menos. La grada que mejor anima no es la que más grita los errores —es la que más celebra el esfuerzo.

El código, en corto

De nuestro decálogo, cuatro líneas que lo resumen:

  • Un equipo, siempre — se anima a un equipo entero, no a una jugadora.
  • Respeto e intensidad — competimos con pasión, siempre desde el respeto.
  • Competimos, no odiamos — el rival no es el enemigo.
  • Humor obligatorio — nos lo tomamos en serio… pero no demasiado.

Aquí s'udola Hacer ruido del bueno es más difícil que gritar por gritar —y mucho más potente. Una grada que respeta impone más que una que insulta. Así que sí: aúlla, aprieta, no calles nunca. Pero anima mejor. Porque aquí se aúlla —con respeto.

The Howler Monkeys Club es un movimiento de grada independiente, nacido en el baloncesto femenino de base de Badalona.

Preguntas relacionadas

¿Se puede animar fuerte sin faltar al respeto?

Es la única manera que nos interesa. Animar es empujar a los tuyos, no atacar al rival ni al árbitro. Intensidad sí; mal rollo, nunca.

¿Qué es el 'padre/madre-mánager'?

El adulto que convierte la grada en un canal de quejas (árbitro, entrenadora, minutos de juego) o que presiona a la jugadora. En la grada Howler no encaja: somos afición, no cuerpo técnico.

¿Cómo se anima en un partido de base?

Recordando que son criaturas aprendiendo: celebrar el esfuerzo, no señalar el error, y apretar más cuando más lo necesitan.

¿Tenéis un código escrito?

Sí, nuestro decálogo: un equipo siempre, respeto e intensidad, competimos sin odiar, y humor obligatorio.

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